Los bufetes que realizan lobby en España son los líderes del ránking e la abogacía de EXPANSIÓN.
El volumen de negocio que genera laactividad de los veinte primeros ronda el 10%de la facturación de los despachossegún reconocen fuentes de las propias firmas y del lobbismo profesional, lo que supera los cien millones de euros. Esdifícil ajustar más esta cifra ya que en la contratación de un bufete influyenen gran medida los contactos que pueda proporcionar al cliente. Se trata de unalabor que roza lo intangible y que crea numerosas sinergias y, en definitiva, negocio.Sin embargo, son pocos los abogados que hablan abiertamente de una actividad ala que la ausencia de regulación en España -a diferencia del mundo anglosajón -puede rodearse de connotaciones peyorativas. Javier Cremades, socio director deCremades & Calvo-Sotelo, abogado la transparencia, "que beneficiaría atodos e incrementaría el volumen de negocio", apunta.
Cremades estima que su despacho factura másde un 10% en actividades de lobbyy no le parecedesacertado que sea así en el resto de firmas.
Recuerda que muchos bufetes incorporan aprofesionales de la Administración. Pero aclara: "Las firmas que hacemos lobby, lo realizamos siempre en relación con el asesoramiento jurídico".
Así, Javier López Antón, socio director deDLA Piper, no cree que el abogado actúe como lobby más que otrosprofesionales. "Nadie nos llama para ser conseguidotes sino asesores jurídicos", dice.
Rafael Rubio, profesor de DerechoConstitucional en la UCM, ratifica que "los despachos son un lugar privilegiadopara conseguir estos contactos y así lo detecta el cliente".
Rubio lamenta que los bufetes no tratenabiertamente el asunto, máxime cuando a instancias de la sensibilidad europea-a través del Libro Verde de la Transparencia Europeay del registro de lobbies de Bruselas -, en España se va a legislar este asunto en breve:"Si los despachos quieren salir favorecidos, deberían crear opinión pública alrespecto. Si no, sólo usan del lobby su parte másprimitiva", considera. Se trata, a su juicio, de uno de los grandes debates dela democracia, que ya Fraga quiso llevaren la Constitución. Rubiorecuerda que, según investigó, muchos despachos hicieron de grupo de presión enla reforma del IRPF en 1996 y mandaron un 80% de las 780 cartas que recibieronlos grupos parlamentarios. También lamenta la opacidad de los bufetes Álvaro Matud, director del Master de Comunicación Institucional y Política que organizan Cremades & Calvo-Sotelo, la Universidad Carlos IIIy Unidad Editorial. Lo atribuye a las "implicaciones negativas de la palabra lobby, que se relaciona con el amiguismo, cuando desempeña una laborfundamental en la democracia, la defensa del interés particular dentro delinterés general". "Que se regule, pero, sobre todo, que se normalice" pide Javier Fernández-Samaniego, socio director de Bird & Bird. "Habría abogados lobbistas, pero la parte del lobby no jurídica no deberíahacerse, dice el Estatuto", apostilla. Para José Ramón Caso, Ceo de Ketchum Lenci Public Affairs, especializada en lobby, "todo lo que seaprofesionalizar es bueno". Aunque señala que afectaría a la confidencialidad,cree que si un cliente contrata a un despacho para influir en el nuevo marco demedio ambiente de Obama, por ejemplo, el interés superior es el público. Algunos lobbistas profesionales como Agustín de Uribe, presidente del Gabinete Uribe, critican la opacidad de los bufetes y pidenregulación y transparencia. "Los abogados se escudan en la confidencialidad", dice. Según Alfonso López, director de Reti España, "los bufetes perderían una parteimportante de su negocio si se regulan. Más del 80% del negocio del lobby en España está en manos de abogados, lo que supera los cien millones de euros".
Sin embargo, José María Villar, socio de Villar Arregui, apunta que "los lobbies funcionan bajo cuerda en todas partes, también en el mundo anglosajón".
Fuentes de un despacho internacional cuentan que es una actividad que desempeñan los grandes bufetes nacionales. Y quitan hierro al poder de los abogados: "Con la laboralización se intentó hacer lobbyy no salió".
María Rosa Rotondo, presidenta de APRI (Asociaciónde Profesionales de Relaciones Institucionales), desea que se regule según las particularidades españolas, proceso en el que APRI va a participar.
Rotondo trabaja en Political Intelligence, lobby que recuerda que en el mundo anglosajón tampoco está todo resuelto.
Y traen a colación el conflicto que mantuvo DLA con la APPC (Association of Professional Political Consultants), plataforma de lobbies británica en el que hay que estar para ejercer esta labor. El bufete se quejó de que laconfidencialidad no le dejaba registrarse y denunció infracciones de competencia.
El volumen de negocio que genera la actividad de los veinte primeros bufetes de España ronda el 10%de su facturación, lo que supera los 100 millones de euros, estiman algunas firmas. Para los lobbistas, más del 80% del negocio del lobby está en manos de abogados.
LA CLAVE
"La defensa de intereses ante las Administraciones públicas se encuentraya prevista por el Estatuto General de la Abogacía de 2001", explican fuentes del CGAE(Consejo General de la Abogacía Española) en Bruselas."Los abogados se encuentran, entérminos generales, plenamente capacitados para asumir esta labor, si biensiempre debe tenderse a la mejora continua a través de una formaciónespecializada",añaden .José Luis Espinosa, miembro del ICAV(Ilustre Colegio de Abogadosde Valencia), considera, a titulo personal, que los lobbies se van a regular enbreve. Le parece que la transparencia es buena, pero alerta contra "el excesode regulación, que hace que las cosas no cambien".Para José María de Areilza, decanode IE Law School,"los despachos están para servir a sus clientes, tienen unalabor también de asesoramiento político y estrategia".Y cree que podemos "aprendermucho de la experiencia europea".