La Unión Europea continúa avanzando hacia la normalización de las actividades de lobbying, o asuntos públicos, en sus instituciones. La Comisión Europea asume que esta práctica es legítima y deseable en el engranaje democrático de una sociedad. Para ello, esta institución ha promovido un Registro de Grupos de Interés y un Código de Conducta al que se adhieren todos aquellos grupos y entidades dedicadas a la representación de intereses.